Implantología

Implantología

Una raíz artificial (titanio grado 5) que se coloca quirúrgicamente, bajo anestesia local, en el interior del hueso maxilar o mandibular. Posteriormente, tras un periodo de osteointegración (cicatrización del hueso al implante), entre dos y cuatro meses en el maxilar superior y dos meses en la manbíbula, se coloca una prótesis dental (fija o removible) o una funda fija de titanio-cerámica sobre los mismos.

La restitución de dientes ausentes mediante el uso de implantes aporta las siguientes ventajas:

  • Reemplazar dientes ausentes sin lesionar los dientes de los lados
  • Permiten masticar cualquier alimento
  • Mejora el confort y la capacidad fonatoria y masticatoria del paciente
  • Mantiene la anchura y altura del hueso evitando el colapso y pérdia de la encía.
  • Mantiene el aspecto y la sonrisa.

Cuando se pierden uno o varios dientes, la sonrisa, la masticación y la autoestima se ven alterados. También se puede perder el volumen óseo, una alteración en la alineación de los dientes. Esta alteración provocaría una mala oclusión posterior, un aumento en el número de caries y un empeoramiento de la salud gingival y ósea del paciente. A la perdida de piezas dentales se le denomina edentulistmo.

  • Edentulismo total: Pérdida de todos los dientes de la boca. Las prótesis convencionales (dentaduras postizas) suelen ser poco estables, ocasionando dificultades en la masticación. Los implantes dentales consiguen fijar las prótesis evitando estos problemas.
  • Edentulismo parcial: Pérdida de algunos dientes, lo que favorece el desplazamiento del resto de los dientes, provocando acumulo de comida y por lo tanto, caries. También provoca falta de la eficacia masticatoria y problemas estéticos.

La implantología moderna comenzó en el año 1965. Desde entonces, numerosos estudios científicos demuestran que los implantes ofrecen un éxito superior al 95%, con un porcentaje de complicaciones muy bajo.

No existe rechazo inmunológico a los implantes de titanio. Una vez el cuerpo lo ha integrado en los primeros meses de la osteointegración, si mas adelante se pierde el implante no tiene nada que ver con el implante y sí por factores externos al implante (salud del paciente, medicación que tome el paciente…). El titanio es absolutamente biocompatible y aceptado por el organismo. Cuando un implante fracasa, se manifiesta con una ligera movilidad y sensibilidad alrededor suyo, pero nunca suele causar dolor. Llegada esta situación, el implante debe ser retirado inmediatamente y puede reemplazarse por otro implante del mismo tamaño después de la nueva cicatrización.

En Clínica Dental Park Castellar tenemos una política de garantía en la cual si el implante no es osteointegrado, se volverá a colocar nuevamente otro implante a los dos o tres meses, sin coste para usted. Con todo esto queremos garantizarle la calidad de nuestros tratamientos, por lo que le ofrecemos implantes de primera línea en el mercado mundial.

Los implantes dentales no dejan de ser raíces artificiales de titanio con una estructura macroscópica de roscas y microscópica de millones de poros donde anidan las células del hueso.

Si el paciente no acude al especialista para realizar sus mantenimientos implantológicos y evitar hábitos tóxicos para la encía y el hueso. El complejo hueso-encía se puede alterar, provocando pérdida de hueso alrededor de los implantes, dejando las roscas y los poros de los mismos expuestos al medio oral (bacterias). De esta manera, se produciría una contaminación de la superficie del implante (perimplantitis), y por lo tanto, existiría un riesgo elevado de poder perder los implantes.

Clínica Dental Park Castellar aplica una nueva técnica con implantes dentales que le permite el reemplazo fijo de dientes ausentes o destruidos por una nueva prótesis dental fija provisional en un intervalo de tiempo de inmediato, 24 o 48 horas dependiendo del caso.

Esta nueva técnica ofrece un éxito de más del 93%, y permite evitar las prótesis removibles durante el tiempo de osteointegracion del implante.

No todos los pacientes pueden beneficiarse de esta técnica. Para saber si una persona es apta, es necesario realizar una valoración clínica y radiográfica adecuada por un cirujano oral cualificado, y no por un odontólogo general.

La tecnología actual nos permite planificar y programar tridimensionalmente su intervención quirúrgica a través de un programa informático. Posteriormente se transmite toda esta información a un centro de procesamiento que nos elabora una plantilla quirúrgica a medida para el día de su intervención. Una vez tenemos la plantilla quirúrgica (férula quirúrgica), el día de la cirugía llevamos la férula a la boca del paciente y no es necesario usar bisturí. Esto nos permite no abrir la encía, y colocar todos los implantes en el hueso mediante unas guías incorporadas en la férula.

El postoperatorio es mínimamente inflamatorio y doloroso, permitiendo al paciente realizar una vida normal, sin moratones ni deformidades faciales.

Se pueden colocar en los jóvenes una vez completado el desarrollo, normalmente a partir de los dieciséis años en las mujeres y dieciocho en los hombres. En los adultos no existe contraindicación en razón de la edad, pero sí en razón del estado de salud. Varios ejemplos: pacientes tratados con quimioterapia, que hayan tenido episodios de infartos recientes, con enfermedades de la coagulación…

Por otro lado, existen contraindicaciones de los implantes en pacientes que toman ciertas medicaciones, como bifosfonatos (medicamentos para la osteoporosis), medicamentos para dejar la sangre descoagulada (sintrom), etc.

 

Es una decisión que debe tomar usted. Si no hay estructura dental suficiente que garantice durabilidad del tratamiento a largo plazo (por falta de soporte de una futura corona dental o incrustación dental), no tiene mucho sentido. A corto o medio plazo terminará por ser necesario hacer la extracción y colocación de un implante.

Siempre y cuando se pueda, un diente es mejor que un implante, ya que un diente proporciona sensación de tacto o movilidad, a diferencia del implante.

Actualmente estamos dotados de aparatologías y técnicas quirúrgicas que nos permiten intervenir al paciente, sin prácticamente realizarles incisiones en la encía, ni tratamientos agresivos con los tejidos del paciente. De esta manera se consigue un postoperatorio exitoso, prácticamente libre de dolor, hematoma e hinchazón.