Endodoncia

Endodoncia

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Consiste en la limpieza de la cámara pulpar (nervio) y los conductos radiculares (parte radicular del nervio) afectados por la caries, para posterior sellado con material termoplástico llamado material termoplastico. Así se podrán sellar herméticamente los conductos en su totalidad, evitando que las bacterias lleguen al hueso provocando nuevamente una infección.

La limpieza de los conductos se realiza mediante sistemas electrónicos (no manuales) de limas rotatorias de titanio. Estas limas cuentan con una alta flexibilidad y diferentes diámetros, que introducimos en cada conducto radicular del diente (en incisivos superiores suele haber un conducto, en premolares dos conductos, y en molares mínimo 3 conductos). Se va aumentando progresivamente el grosor de las limas hasta que el conducto esté limpio y preparado para ser termoobturado con la gutapercha en estado plástico. De esta manera, permite sellar completamente todos los rincones del conducto radicular.

Para la realización de una endodoncia de vanguardia (por especialista) y no convencional se requiere de aparatología especifica y de alta precisión para poder conseguir un resultado clínicamente perfecto.

La prioridad primordial en nuestra clínica es intentar no endodonciar los dientes, siempre y cuando los dientes nos lo permitan. Los dientes endodonciados, desde el momento de su tratamiento, comienzan a deshidratarse; cambian de color y se vuelven sensibles a la masticación. Si esto ocurre, se pueden provocar fisuras y fracturas, tanto radiculares (pronóstico de extracción) como coronales (que se pueden solucionar mediante tratamientos restauradores con empastes, fundas de porcelana o incrustaciones cerámicas). En estos casos, habría que realizar la exodoncia, pese a haberse matado el nervio previamente.

Para intentar salvar los dientes. Se evita que sean extraidos y permite que sigan cumpliendo sus funciones de masticación y estética.

Un diente endodonciado no tiene una duración determinada. Dependerá de los hábitos del paciente.

Cuando el nervio está afectado de forma irreversible por caries profunda o traumatismos. En estos casos, el diente se vuelve sensible al frío, el calor y a la masticación. El dolor puede ser intermitente o constante. Incluso el diente puede cambiar de color, o puede aparecer un flemón o una fístula (grano de pus).

La endodoncia también podría aconsejarse en dientes que requieran tallados exhaustivos para posterior colocación de coronas o puentes. También en dientes que presenten lesiones periodontales.

En la mayoría de los tratamientos la endodoncia puede realizarse en una sola sesión. Si bien en algunos casos, cuando el diente presenta mucha infección o quistes de infección pueden ser necesarias dos o más sesiones. No sería correcto taponar el nervio con infección activa.

No. El tratamiento se realiza bajo el efecto de anestésicos locales. Acabada la endodoncia y pasado el efecto de la anestesia podría aparecer alguna molestia en la masticación durante unos días, e incluso semanas debido a la irritación del tejido periodontal que rodea la raíz. En estos casos se requeriría una medicación adecuada.

En la mayoría de los casos, abrir y limpiar los conductos del diente ayuda a la resolución del flemón (cura pulpar). Posteriormente, se reanudará el tratamiento completo de la endodoncia.

Después de un correcto tratamiento de endodoncia y una adecuada restauración definitiva, el diente no se comportará igual que los demás. Sí en su función, pero no en su duración. Requerirá los mismos, protección (mediante fundas de porcelana o recubrimientos cuspideos de cerámicas), cuidados de higiene, prevención y revisiones periódicas más que cualquier otro diente.

En pocos casos un diente correctamente restaurado y tratado con endodoncia puede sufrir una fractura al cabo de un tiempo por pérdida de la restauración, caries u otros factores predisponentes (entre los que se encuentra el bruxismo: apretamiento de dientes nocturno o diurno). El diente que no sea restaurado es susceptible a una fractura. En el momento en que un diente es endodonciado, pierde hidratación y por lo tanto tiende a oscurecerse y perder elasticidad su estructura. Si esto ocurre, será propenso a las fisuras radiculares. Si llegara a molestar de forma continua, se deberá extraer.

La alternativa es la extracción. Pero al ser irreversible, le propondremos primero la realización de la endodoncia, siempre y cuando el diente esté viable para salvarlo. No hay nada mejor que el propio diente.

Incluso realizando un buen tratamiento de conductos, existen casos de continuidad del problema. Esto se debe a la posible aparición de pequeños conductos laterales al conducto principal del nervio. Es imposible acceder a ellos, y al vivir en estos conductos patógenos muy agresivos y resistentes, vuelven a incidir en el problema de origen. En estos casos se deben realizar cirugías de apiceptomías, donde mediante cirugía se elimina el quiste presente en la punta del diente y parte de la raíz del diente causante. Si el problema vuelve a aparecer tras aplicar esta técnica, se deberá realizar la exodoncia.