PREVENCIÓN TEMPRANA EN LOS PACIENTES INFANTILES

alfredogonzalez

Es frecuente que los padres nos pregunten cuando deben acudir sus hijos por primera vez al dentista. La Sociedad Española y Americana de Odontopediatría, entre otras, recomiendan que los niños deberían acudir por primera vez al odontólogo más o menos cuando erupcione el primer diente de leche, o como muy tarde a los 12 meses de edad. Incluso, lo ideal, sería la prevención prenatal, es decir, que la mujer embarazada recibiera consejos sobre la futura salud oral de sus hijos.

En esta visita deben cumplirse varios objetivos de tipo preventivo, conductual, de diagnóstico y terapéuticos.
Se llevará a cabo un examen oral del lactante lo que permitirá valorar el riesgo de caries y la necesidad de aplicar flúor. Además, esta visita ayuda al niño a familiarizarse con el ambiente dental.

Los primeros dientes de leche que erupcionan suelen ser los cuatro incisivos, dos inferiores y dos superiores, entre los 6-12 meses de edad, lo que frecuentemente se asocia a dolor y sensibilidad de las encías que presentarán un aspecto enrojecido o inflamado. El odontopediatra te informará sobre como aliviar las molestias de tu bebé.

Durante los primeros meses de vida, el uso del cepillo es innecesario, pero los padres pueden ser entrenados en la limpieza de la boca del niño con una gasa envuelta en un dedo o un dispositivo especial de caucho como un dedal que tiene unos filamentos cortos que facilitan dicho cometido.
Tan pronto como aparezca el primer diente, generalmente entre los 5 a 8 meses de edad, se puede comenzar a utilizar un cepillo de cerdas suaves en lugar de una gasa.
El tamaño del cepillo debe ser adecuado a la edad del niño, con cabezal pequeño y mango largo, con cerdas de nylon, blandas y puntas redondeadas.
Al principio el cepillado dental será realizado por los padres y poco a poco el niño irá asumiendo más responsabilidad y participando de una manera más activa, a medida que mejore su coordinación.
Es importante dedicar especial atención a las superficies de masticación de las muelas donde se desarrollan primero las caries. Se debe cepillar al niño mínimo dos veces al día, por la mañana y antes de irse a dormir, durante 2-3 minutos.

Debemos tener en cuenta que las bacterias responsables del inicio de la caries dental son transmisibles de una generación a otra. Se ha demostrado que los niños adquieren estas bacterias por medio de la saliva a través de los padres o cuidadores. Por lo tanto, para evitar la transmisión de bacterias orales, no se debe compartir utensilios con el bebé como cucharas, cepillos de dientes…., no debemos enfriar la comida soplando sobre la cuchara, ni darles besos en la boca durante los primeros años de vida.

Con la erupción del primer diente, sobre los 6 meses de edad, no se aconseja la alimentación nocturna y en el caso de que ésta se llevará a cabo se debería limpiar después los dientes.
Lo ideal sería proporcionar la lactancia materna hasta los 6 meses de edad y no dar azúcares antes de los 2 años. La lactancia materna y como tal la leche materna por sí sola, no resulta cariogénica. Sin embargo, diversos estudios han demostrado que administrada con otros azúcares o con una alta frecuencia o a demanda, se asocia a caries temprana.
Es importante evitar el uso frecuente del biberón con zumos o líquidos azucarados, sobretodo antes de irse a dormir, así como impregnar el chupete con azúcar o miel.
El niño debería beber en vaso al año de edad y dejar el biberón entre los 12-18 meses.
Se debe limitar la ingesta de alimentos sólidos y líquidos con alto contenido en azúcar entre las comidas, evitar el “picoteo” y si no es posible, cepillarse los dientes inmediatamente después. Cuidado con los “azúcares ocultos” en zumos industriales, bollería, salsas de tomate, bebidas gaseosas…..asociados a la caries dental.

Unos dientes sanos son fundamentales para disfrutar de una infancia saludable. No sólo es importante cuidar los dientes permanentes, sino también prevenir y tratar los de leche, ya que éstos resultan imprescindibles para masticar, aprender a hablar y pronunciar con claridad, mantener el espacio para los dientes definitivos y guiar su erupción, así como mejorar la autoestima de nuestros pacientes infantiles.

El periodo más común de revisiones periódicas es cada 6 meses aunque algunos niños requieren un examen y aplicación de medidas preventivas más frecuentes según el riesgo de caries.